A veces es bueno esperar, escuchar y luego, actuar.
Nos pasa menos veces de las que fuera necesario, y así nos va.
Sed bienvenidos.
Comienzo esta nueva etapa viendo el Segundo Pase de micros de la Gala 4 de OT2018.
Como avanzara ya por Instagram, el tema sobre el que me gustaría hablar en estos momentos es el debate suscitado para esta gala de Operación Triunfo.
Pongámonos en antecedentes:
Para esta gala, María y Miki fueron los elegidos para interpretar Quédate en Madrid de la banda extinta Mecano. Este tema vio la luz en 1988 dentro del álbum Descanso dominical.
Bien, tras el reparto de temas, cuando los concursantes estuvieron analizando y empezaron a preparar el tema, quisieron cambiar una de las palabras de la canción porque no se sentían bien cantando eso, porque no les representaba, en resumidas cuentas. La palabra es "mariconez".
Se pusieron desde la organización en contacto con José María Cano, autor de la canción y este les negó poder cambiar la letra, pues defiende que esa palabra no estaba inmersa en la canción como algo ofensivo, aunque a los chicos les parezca, lo mismo que defendía Ana Torroja, vocalista de la banda y además, jurado de esta edición de OT.
Ahora, tras conocer el problema, me gustaría exponer mi perspectiva sobre el asunto.
Las canciones, como las películas, cuentan, narran y testifican historias. En estas, las canciones son la voz de muchos personajes, pues el canto, junto con la letra, es el vector de los sentimientos.
Así, cada una defiende una historia (compartamos o no su contenido).
Por otra parte, la música, tanto su parte literaria como a los sonidos se refiere, es testigo de una época, de unos valores, de una cultura. Es el reflejo de la sociedad del momento.
Muchas letras de la Tradición Oral pueden resultar machistas pero con los ojos conque las miramos ahora. En su época, eran normales. Entonces, a cada una de las canciones, como a cualquier otro documento histórico, hemos de verlo con los ojos de la historia: comprendiendo lo que reflejan y reflexionando sobre cómo hemos cambiado, para bien o para mal, pero pensando en ello.
Entonces, ¿está bien cambiar la letra para poder cantarla más a gusto?
Más que bien o mal, es un juicio ético y moral de cada uno. Para mí, no hay que cambiar nada de lo escrito por un autor, porque intenta reflejar algo: como el guionista de una película de cine, de una obra de teatro. Así se expresa.
Lo que creo que hay que hacer es utilizar la música como un estudio, además, de la sociedad y aprender con y de ella.
Que las letras van a tener significados distintos, como decía Noemí Galera, la Directora de la Academia de OT con el paso de los años, es evidente, porque son fruto del pueblo y este va cambiando. Aprendamos de ello. Que nos sirva para avanzar.
Otros apuestan que es una versión, que por eso no pasa nada, es como un cambio de melodía que a veces hacen, y en eso estoy también de acuerdo, no deberían cambiar la melodía, quizás la armonía para darle otro aire (y tampoco, porque es el todo el que muestra los sentimientos de los compositores). Yo tampoco lo veo.
Para empezar, está bien ya. Hasta la próxima.
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